Hace tiempo que no posteo por aquí, la razón es sencilla, la depresión y la desidia dan como resultado una apatía que se tranforma en una forma de olvido, un olvido existencial que impregna el tiempo de vacíos que se pierden en la memoria.
Sin embargo y más allá de esta visión casi apocalíptica del tiempo creo que es tiempo de exorcizar varios deminos y es por ello que vengo aquí a ofrecerlos al altar de la catarsis electrónica.
El último par de meses han sido intenso, dejé el gimnasio, volví al gimnasio, acabé la maestría, falló el plan A de futuro inmediato y hoy me encuentro aún un tanto contrariado ante las lecciones que a veces la vida le pone a uno.
En un par de días cumpliré 3 meses de haber dejado atrás mi etapa laboral y tan solo un par de semanas de haber concluido mis estudios de maestría. El saldo en lo laboral es positivo sin contar en cuenta mis ingresos y en lo académico, negativo en la medida que los profesores no logran aportar nada a los alumnos.
Estos últimos días han sido de reposo y de meditación sobre lo que el futuro a corto y mediano plazo será y aunque ahorita no tengo mucho que decir y tengo aún ruido en la cabeza sobre temas cotidianos, la verdad es que han sido buenos días, en los que el olvido ronda y no quiero que se conviertan en en apatía existencial.
Por lo pronto, he redescubierto lo balsámico que resulta leer cuando siento que el espíritu flaquea. Escribir tiende a hacerlo también, pero a partir de mis lecturas es que he decidido retomar de manera cotidiana para convertilo en un hábito. Así que estaré posteando por aquí mis pensamientos sobre temas que salten.
Que este lunes termine con buen augurio para los días y semans venideras.