Hoy a unos minutos de terminar el primer mes del 2010 me he puesto a reflexionar un poco sobre aquellas cosas que al día de hoy no han sido mis mejores aliadas a la hora de conseguir mis metas. Al día de hoy he logrado aquellas metas "grandes", ya saben, carrera, maestría, etc. sin embargo, existen un sin fin de pequeños deseos que han quedado inconclusos o incluso sin siquiera comenzarse. Con el pasar del tiempo me doy cuenta que éste avanza más rápido que yo, los tiempos parecen cortos y en el mañana se me han ido al menos los últimos 8 meses de mi vida.
Hoy me puse a pensar, ¿qué falta? y la respuesta es sencilla pero nada fácil de lograr, y es un elemento escencial: DISCIPLINA. Con ella podría hacer muchas cosas y lograr aquellas pequeñas metas que desde hace tiempo están ahí, pero qué pasa? No lo sé, quizá nunca he sido del todo disciplinado en mi vida y hoy cobra factura. Además es difícil encontrar motivadores que lo hagan a uno seguir adelante. Me pregunto en mi caso cuáles son, y muchas veces son externos, ni siquiera están dentro de mi. Cuando veo que alguno de mis amigos está haciendo cosas de más, en ese momento pienso: Yo también puedo!! y ahíiii voy, y trato de seguir, al final de cuentas no me puedo quedar atrás. También están las "imágenes" equivocadas que gente tiene de mi, que me ven como menos por no ser como "ellos" tan desprendido y en apariencia independiente. Pero la realidad es otra, creo que siempre he tendido en mala manera a la comodidad que mi condición familiar ha fomentado hacia mi, y no hablo de lo económico hablo de la atención y el tiempo que han tenido para mi. Bueno, de cara a este factor pienso que puedo hacer las cosas de otra forma, vivir solo, ir de aquí para allá, sin embargo no lo hago porque creo que la juventud es mía y solo mía, pero en el albor de mis 27 ya no me parece tanto.
Y pienso en ello, la falta de disciplina y en la displicencia con el tiempo y no puedo dejar de verme como el reflejo con mi país, con el potencial para hacer grandes cosas en lo interno y en lo externo pero sumido en la mediocridad de la ausencia de un proyecto de nación y de unos políticos que creen que una Reforma Política no es prioridad porque "aún hay tiempo", pero en realidad llevamos décadas en ello y el tiempo pasa y lo perdido no lo recuperaremos jamás. Bien dicen por ahí como la disciplina y la tenacidad pueden más que la genialidad, al menos en gran cantidad de casos, porque aquellas personas disciplinadas aunque no sean muy brillantes sobresaldrán y serán prósperas. Otros, en cambio, vivirán de destellos fugaces que los relegarán a segundos planos o a una insatisfacción permanente. ¡Que triste! Por ello, he decidido no dejar pasar más tiempo y empezar a pensar como aprovecharé los últimos días de estos meses cuya finalidad original era el enriquecimiento del espíritu.
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